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Soy Marta Ardanuy

Creo bodas que nacen del entorno, de la estación y de la esencia de cada pareja.

Flores, materia y naturaleza

Soy una enamorada de las flores, del trabajo hecho a mano y de la belleza que no necesita exceso para ser elegante.

Me inspiran los campos, los bosques, la luz cambiante de cada estación y la manera en la que la naturaleza se expresa sin artificios. Creo profundamente que la naturaleza virgen es la mejor decoración que puede tener una boda.

Por eso trabajo con arreglos desestructurados, orgánicos, que integran el exterior en el interior, creando una continuidad natural y honesta entre el espacio y la celebración.

Decoración con sentido

Para mí, la decoración no es un estilo ni una tendencia.
Es una forma de traducir una historia.

Cada boda se diseña a partir de la personalidad de la pareja, el lugar donde se celebra y el momento del año. Trabajo siempre con flor de temporada, materiales nobles y una mirada respetuosa hacia el entorno.

La mejor decoración es aquella que no impone, sino que acompaña.

Formación y mirada

Mi camino se ha construido entre la organización, el protocolo, el interiorismo y la decoración.
Esta base me permite entender una boda como un todo: estética, ritmo, coherencia y experiencia.

A lo largo de los años he acompañado a parejas muy distintas, en espacios con historia y carácter, siempre con una premisa clara: crear bodas que tengan alma y permanezcan en la memoria.

Las Bodas que elijo acompañar

Hoy acompaño un número limitado de bodas al año.
Elijo proyectos que me inspiren, espacios con identidad y parejas que valoren el proceso tanto como el resultado.

Creo en bodas pensadas con tiempo, sensibilidad y respeto por el lugar que las acoge.

Si sentís que esta manera de entender una boda conecta con vosotros, estaré encantada de leeros.