Cincuenta Cumpleaños por todo lo alto

Cincuenta años es mucho más que un número redondo.

 

Cumplir cincuenta años es importante y aunque por tópico te recuerden que ya tienes medio siglo de vida -refiriéndose a la cercanía con la mal denominada vejez- te animo a que pienses justamente lo contrario, desde otro punto de vista.

Si miras hacia atrás, durante cincuenta años has conseguido sin darte cuenta una experiencia incalculable y a pesar lo que digan es lo más importante que te ha podido ocurrir. No es la primera vez que me digo a mi misma:

Ya me gustaría tener veinte años…  con lo que sé ahora

 

Y es que vivir  no es fácil. Llevas decidiendo desde que tienes uso de razón sin saber las consecuencias de tus decisiones, sin saber si estarán bien o mal, si serán acertadas o no y para saber esto hay que mirar hacia atrás con cierta perspectiva en el tiempo. Sólo cuando tienes cierta edad  -por tiempo pasado y por esa perspectiva que te digo- eres capaz de reflexionar  y darte cuenta de tus aciertos y errores. ¿No te has equivocado nunca? yo sí, infinidad de veces, pero sobre todo he acertado. Y mis aciertos se ven y se reflejan en la gente que me rodea (porque los que no interesa ya decidí en su día quitarlos de mi vida) y sobretodo en mi familia. Mis hijas son el ejemplo más claro de que he tomado decisiones acertadas y poder ser feliz con lo que te rodea, familia, amigos y en segundo plano tu trabajo es conseguir éxito en tu vida. Y esa seguridad solo te la da el tiempo.

Los cincuenta años no son más que un número que lleva implícito ese éxito total y absoluto cuando es tu familia al completo y tus amigos más cercanos los que te preparan una fiesta sorpresa para celebrar que eres única, que eres importante y que te quieren.

Mi abuela siempre decía que era joven…

 porque la vejez y la juventud no  la marca un número sino  la forma que tienes de vivir la vida.

 

Así que dicho esto te voy a contar, así por encima, la fiestuki que preparamos a una amiga que cumplió cincuenta años en plena plenitud y con muchos más por delante.

Realmente la “culpable” de la fiesta fue su hermana compinchada con su hija mayor. Una fiesta informal, desenfadada, alegre y divertida pero con un toque elegante, donde los más jóvenes y los mayores -y me refiero a mayores de 70a- se encontraran a gusto. Ese era el espíritu que había que conseguir.

Preparé un medio Chillout en el comedor de las Bodegas Aldahara y digo medio porque tuve en cuenta que todos se pudieran sentar sin problemas, los más ágiles en los palés y  los menos en las sillas. Equilibrio de elementos. El marco ya era especial: piedra, madera, barro… así que variando la distribución y utilizando colores claros para resaltar la arquitectura interior hiceron el resto.

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Acasa, como siempre, aportó un picoteo espectacular al evento. Fríos y calientes, cocas y tablas, ensaladas y cremas… y postres. ¡Increíblemente sensacional!

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Ya sabes que siempre que puedo intento conseguir los deseos que me transmiten las ideólogas de la fiesta. En este caso fue un carrito de Palomitas, muchas, muchas, pero que muchas  palomitas, que coloqué en un rincón del salón…. y no quedó prácticamente nada :)

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Como te cuento, una cifra tan importante no se consigue todos los días y la fiesta debía estar a la altura de sus cincuenta.

Cincuenteañeraaaaa!!!!

¡Disfruta de la vida… y que nadie te lo impida!

 

Marta Ardanuy

Wedding Planner