Una Boda en un olivar.

Una Boda en un olivar

Cuando realmente estás buscando el sitio ideal para tu boda y nada te hace el peso, es cuando te das cuenta que lo tienes más cerca de lo que crees. Y eso le pasó a Sara.

 

Sara es una mujer muy, muy fuerte y con las ideas muy, muy  claras. Sabía qué tipo de boda quería tener, de hecho, tenía decidida la sensación que quería tener el día más importante de su vida , en un entorno híbrido entre tradicional y salvaje, en la naturaleza pero con todas las comodidades básicas cubiertas, pero sobretodo, quería que sus invitados se lo pasaran “súper genial” y que recordaran ese día como una experiencia increíblemente especial... y eso es lo que tuvo.

 

Sara y Roger tienen parte de sus raíces en Radiquero en la Comarca del Somontano en Huesca y les hacía muchísima ilusión casarse en la Colegiata de Alquézar, un maravilloso pueblo medieval, catalogado como uno de los más bonitos de España y situado justo al lado de Radiquero. Pero les faltaba ese lugar maravilloso que pudiera formar parte de su historia no una vez, sino durante toda su vida.

 

Una finca familiar fue la elegida. Olivos robustos, centenarios que rebosaban vida eran los dueños y señores de la finca y ahí ,entre ellos y sin desfigurar la tierra donde habían vivido siempre, Sara y Roger adecuaron el espacio para su gran día. Y aunque el trabajo fue duro… valió la pena.

 

La finca estaba dividida en bancales, así que se aprovechó la orografía del terreno y dividió el espacio en dos zonas fundamentales: un bancal para la fiestuki: aperitivo -baile – chillout – barra -photocall…. y otro bancal mucho mayor en dimensiones para albergar la maravillosa carpa beduina – que fue la encargada de resguardar el banquete- y los servicios: cocina y aseos. La decoración de la boda , los colores, las texturas… todas las decisiones que se tomaron tuvieron al olivo como fuente de inspiración.
 
El resultado fue increíble. Sara consiguió lo que tanto deseaba, que su boda fuera una gran fiesta, diferente, totalmente personal, en la que todos se lo pasaran súper bien y la recordaran durante mucho, mucho tiempo. Y es que, como ella dijo más tarde:
“La repetiría una y mil veces”
Podría poner fotografías para qeu las vieras, pero un pequeño montaje hará más sencillo el paseo.
  
Sara y Roger, hacéis una pareja maravillosa
os deseo toda la felicidad del mundo.
 
Un beso muy fuerte.
Marta